me has acorralado.
He paseado,
con los pies descalzos sobre tus piedras.
Y te prometo
que tengo mas heridas en el corazón abiertas.
Ibas y venias,
nunca te quedabas,
pero siempre volvías.
Quiza lleve la sal en las venas,
y por eso lloro cuando me roza las piernas.
Pero es que ese desastre,
me acogia como si fuera su amante.
Me adormecia en lo que para mi era hogar,
y me brillaban las pupilas cuando me iba.
Quiza tu me enseñaste a amar,
aunque para decir tu nombre;
le tenga que quitar al verbo,
su primera vocal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario