de las notas debajo del café.
De la melodía de la guitarra del metro,
del que canta con voz rasgada,
al que le tirabas dinero.
El que con ese salario,
invitaba a la chica del anden numero 4,
a tomar cerveza.
Y si eso la cantaba,
un par de canciones al oído.
Y ella le escribía te quiero,
en la púa que siempre llevaba consigo.
Se han olvidado,
de dormir con la luz encendida,
por quedarte hasta las tantas,
leyéndote ese libro.
Que encontraste tirado,
lo adoptaste y acomodaste.
Y le diste un sitio.
Se han olvidado,
de como nos queremos los locos.
Sin ataduras,
sin comprensión.
Amor que solo te sirve,
cuando no estas encadenado,
a lo que la sociedad mande, a lo que este bien o mal visto.
Amor a quien tu corazón quiera.
Se han olvidado,
de que el mundo sigue lleno de poetas.

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