la que te tomas;
aun cuando no tienes ganas de mas,
y sabes que te sentara mal.
Sabias a la ola que se acerca,
arrollándote sin preguntar;
aun cuando no te quieres mojar.
Pero tu corazón sabe que su belleza,
te iba a conquistar.
Sabias a roto,
a extrarradio,
a todos los perfumes gastados.
A bar cerrado,
porque nadie iba a llorar.
Y llegue yo;
con ganas de beber,
de empaparme de sal.
De abrir las fronteras,
que no habían alcanzado tus males.
Y llegue, para ser caos refrenado en tus pupilas,
para dejarme de barras de labios,
y de chalecos salvavidas.
Llegue yo, dispuesta a ahogarme,
si con eso podía salvar tu sonrisa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario